Registro #011: La historia del hijo de Jux, quien desertó antes de la Noche Perdida

Conoce la historia de Guxe, él único Bron que no quería luchar.

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Alfonso Hernández

4/23/20266 min read

Quién es Guxe y por qué los Bron lo consideran un traidor

Dentro de la historia de los Bron existe un nombre que apenas se pronuncia. No aparece en los himnos, no se estudia en las academias militares y está prohibido mencionarlo en la mayoría de ciudades del Imperio Bron.

Ese nombre es Guxe.

Guxe era el hijo de Rey Máximo Jux, el gobernante más temido y respetado de toda la historia Bron. Desde el momento de su nacimiento, todos sabían cuál sería su destino. Algún día heredaría el trono, dirigiría los ejércitos de su pueblo y ampliaría todavía más el dominio de los Bron sobre el universo.

Pero Guxe nunca quiso nada de eso.

Mientras el resto de jóvenes Bron soñaban con convertirse en guerreros, él pasaba las noches observando las estrellas desde los muros del palacio. No le interesaban las conquistas, ni la gloria, ni la guerra. Lo único que quería era una vida tranquila, lejos de su pueblo natal y de todo lo que representaba.

El problema era que había nacido en la familia equivocada.

El hijo de Rey Máximo Jux

Ser el hijo de Jux no era un privilegio. Era una condena.

Desde niño, Guxe fue educado para convertirse en el líder perfecto. Aprendió estrategia militar antes incluso de aprender a escribir. Estudió la historia de las grandes guerras Bron y memorizó cada victoria de su padre.

Jux estaba convencido de que su hijo llegaría todavía más lejos que él.

A ojos del resto del imperio, Guxe parecía el heredero ideal. Inteligente, disciplinado y con una capacidad natural para el liderazgo. Pero había algo que Jux nunca entendió.

Guxe odiaba la violencia.

Nunca discutió con su padre. Nunca se rebeló abiertamente. Simplemente fingió durante años. Sonreía en los desfiles, asistía a las ceremonias y aceptaba cada entrenamiento.

Sin embargo, cada vez que veía una batalla grabada en los archivos reales, sentía exactamente lo mismo: miedo.

El primer día que debía entrar en combate

La vida de Guxe cambió cuando cumplió la edad suficiente para dirigir un ejército.

Su primer día en combate no iba a ser una escaramuza cualquiera ni una misión menor. Jux había decidido que su hijo lideraría el ataque más importante de toda la historia reciente Bron.

Debía dirigir la invasión contra los Zeran.

El objetivo era simple: robar la fórmula de la inmortalidad.

Los Bron llevaban años observando a los Zeran desde la distancia. Sabían que eran una de las Cinco Especies Supremas y que habían logrado algo imposible: volverse inmortales por sí mismos.

Jux no estaba dispuesto a permitir que una especie tan peligrosa conservase ese poder en exclusiva.

Por eso ordenó el ataque.

Y por eso decidió que Guxe debía liderarlo.

La noche antes de la guerra

La víspera del combate, el planeta Bron entero celebró el futuro triunfo.

Las ciudades se llenaron de estandartes, las naves de guerra fueron bendecidas y millones de ciudadanos esperaban con orgullo el primer gran acto militar del hijo de Jux.

Pero Guxe no durmió aquella noche.

Permaneció horas enteras encerrado en sus habitaciones mirando el uniforme que debía ponerse al día siguiente. Sabía exactamente lo que ocurriría si obedecía.

Miles de Zeran morirían.

Y él sería recordado como el hombre que había empezado una guerra contra una especie que nunca había atacado primero.

Entonces tomó una decisión.

La misma noche anterior a la batalla robó una pequeña nave de escape y huyó.

No se llevó armas. No se llevó escoltas. Ni siquiera se llevó comida suficiente para un viaje largo.

Solo quería desaparecer.

La deserción que cambió la historia

Cuando los soldados fueron a buscar a Guxe la mañana siguiente, su habitación estaba vacía.

Durante unos minutos, el caos se apoderó del palacio real. El heredero había desaparecido y el ataque debía comenzar en pocas horas.

No había tiempo para buscar otro líder.

Así que Rey Máximo Jux hizo algo que no había planeado.

Dirigió el ataque él mismo.

La Noche Perdida: el ataque Bron contra los Zeran

Los Zeran recuerdan aquel día con un nombre distinto.

La Noche Perdida.

Porque el ataque comenzó al anochecer, cuando la mayoría de ciudades Zeran dormían y nadie esperaba una invasión.

Las flotas Bron aparecieron sobre los principales centros de investigación Zeran y atacaron sin previo aviso. El Palacio Gran Zeran, las bibliotecas dimensionales y los laboratorios donde se estudiaba la inmortalidad fueron los primeros objetivos.

Miles de Zeran murieron aquella noche.

Fue una de las pocas veces en la historia en la que los Zeran, normalmente tan preparados, fueron incapaces de reaccionar a tiempo.

Por qué los Bron atacaron a los Zeran

La razón oficial era sencilla: los Bron afirmaban que la inmortalidad de los Zeran amenazaba el equilibrio del universo.

Pero la verdad era mucho más simple.

La querían para ellos.

Jux estaba convencido de que, si los Bron conseguían la fórmula de la inmortalidad, su imperio sería imposible de derrotar.

Y al final lo consiguieron.

No capturaron todos los secretos Zeran, pero sí lo suficiente para romper la exclusividad de la especie sobre su propia creación.

Desde entonces, la inmortalidad dejó de ser un privilegio únicamente Zeran.

El día en que los Zeran dejaron de sentirse invencibles

La Noche Perdida no solo costó miles de vidas.

También destruyó algo mucho más importante: la sensación de seguridad de los Zeran.

Hasta ese momento, estaban convencidos de que ninguna especie se atrevería a atacarlos directamente.

Se equivocaban.

Después de aquella guerra, los Zeran empezaron a construir fortalezas, reorganizaron su gobierno y ocultaron gran parte de sus investigaciones más peligrosas.

Y, por encima de todo, nunca olvidaron el nombre del responsable.

Jux.

El paradero actual de Guxe

Mientras la guerra destruía mundos enteros, Guxe viajaba solo por el universo intentando escapar de su pasado.

No tardó mucho en descubrir que los Bron lo habían condenado a muerte.

Desertar ya era uno de los peores crímenes posibles. Desertar siendo el hijo del rey era imperdonable.

Desde entonces, todos los cazadores, soldados y espías Bron tienen la misma orden: encontrar a Guxe y ejecutarlo.

Por eso lleva años ocultándose.

El lugar donde se esconde el hijo de Jux

Lo más irónico de toda esta historia es que Guxe encontró refugio precisamente entre aquellos a los que intentó salvar.

Actualmente vive escondido en el Gran Palacio Zeran, el lugar donde residen los miembros más poderosos e influyentes de toda la especie.

Allí, oculto entre archivos, pasillos interminables y cámaras protegidas por tecnología imposible, Guxe lleva una vida silenciosa.

Los Zeran aceptaron esconderlo por una única razón.

A cambio de protección, Guxe les ofrece información sobre los Bron.

Conoce sus tácticas, sus rutas, sus armas, sus debilidades y, sobre todo, conoce a Jux mejor que nadie.

La extraña relación entre Guxe y los Zeran

Aun así, los Zeran nunca han terminado de confiar completamente en él.

Para muchos, sigue siendo el hijo del hombre que provocó la Noche Perdida.

Pero otros piensan algo distinto.

Creen que, si Guxe no hubiera desertado aquella noche, el ataque habría sido todavía peor.

Porque Guxe conocía a los Zeran demasiado bien. Y probablemente habría encontrado una forma mucho más eficiente de destruirlos.

En cierto modo, la mayor traición de Guxe salvó miles de vidas.

El sueño imposible de Guxe

A diferencia de su padre y de los Bron, Guxe no quiere poder.

Ni siquiera quiere venganza.

Lo único que desea es vivir una vida normal.

Tener un hogar. Un nombre distinto. Caminar por una ciudad sin miedo a que alguien lo reconozca.

Pero sabe que eso nunca ocurrirá.

Mientras Jux siga vivo, seguirá siendo el fugitivo más buscado del universo.

Y mientras los Zeran lo escondan, su destino estará inevitablemente unido al suyo.

¿Podría Guxe decidir el futuro del universo?

Muchos archivos Zeran afirman que Guxe tendrá un papel importante en la guerra final entre los Bron y las Cinco Especies Supremas.

No porque sea el guerrero más fuerte.

Ni porque sea el heredero de Jux.

Sino porque es una de las pocas personas del universo que conoce perfectamente a ambos bandos y, aun así, no desea la victoria de ninguno.

Quizá, cuando llegue el final, sea precisamente un desertor quien impida que el universo entero desaparezca.

FAQ sobre el lore de Guxe y la Noche Perdida

¿Quién es Guxe?

Guxe es el hijo de Rey Máximo Jux y heredero del Imperio Bron. Sin embargo, desertó antes de liderar su primera batalla.

¿Por qué desertó Guxe?

Porque era pacifista y no quería dirigir el ataque contra los Zeran para robarles la fórmula de la inmortalidad.

¿Qué fue la Noche Perdida?

La Noche Perdida fue el nombre que los Zeran dieron al ataque nocturno de los Bron contra su especie. Murieron miles de Zeran y perdieron la exclusividad de la inmortalidad.

¿Dónde vive ahora Guxe?

Actualmente Guxe se esconde en el Gran Palacio Zeran, protegido por los líderes de la especie a cambio de información sobre los Bron.

Conclusión

El lore de Guxe demuestra que, incluso en los imperios más violentos, puede existir alguien incapaz de matar.

Su historia no trata de un héroe clásico ni de un gran conquistador. Trata de alguien que huyó.

Y, a veces, huir puede cambiar la historia mucho más que cualquier guerra.

Porque si Guxe no hubiera escapado aquella noche, la Noche Perdida habría sido distinta.

Y quizá hoy los Zeran ya no existirían.

Referencias

[Registro #0010: La historia, origen y evolución de especie Zeran]

[Registro #006: Descripción de los Zeran]

[[Registro #008: Sobre los Bron]